De dónde salen los avisos
La mayoría de las cosas que sabemos de un amplificador, de una batería o de un bajo nos llegan por teléfono, y casi siempre en el mismo momento en que el músico se da cuenta de que algo no suena como debería sonar.
Un músico que ensaya los martes en la sala 2 llama al 96 3984442 y cuenta que el conmutador del Marshall cruje desde el jueves por la tarde, con el volumen a la mitad y la puerta cerrada, que es cuando el ruido se nota.
Laura Hernández anota la hora, la sala y el número de serie si está a mano.
Lo pasa a la hoja de incidencias antes de que acabe el turno, y si el aviso llega a las 18:50 se anota igual, aunque la reparación espere al día siguiente. Otras veces el aviso entra por correo a [email protected], casi siempre con una foto del conector o del pedal, y David Pérez, que lleva el almacén, revisa esas fotos por la mañana para decidir si el aparato puede seguir en uso o si hay que retirarlo esa misma tarde.
No todo lo que llega es urgente, y distinguirlo es la mitad del trabajo.
También hay quien avisa en persona, al devolver la llave del local, y si el aviso es sobre un bajo alquilado que ha estado cuatro días fuera la comprobación es distinta, porque se mira el mástil, se prueba la electrónica y se escucha con auriculares antes de volver a guardarlo en su funda.
Un cuarto canal son los propios ensayos: cuando una banda graba una maqueta y pide repetir una toma porque el bombo suena raro, eso es un aviso aunque nadie lo llame así, y María Domínguez lo mete en el presupuesto de la siguiente sesión.
La comprobación, paso a paso
Cada aviso recibe un número de orden y una fecha de entrada.
David Pérez lo prueba primero en la sala donde se reportó, porque hay fallos que solo aparecen con el volumen alto y la puerta cerrada, y después lo lleva al banco de trabajo del almacén, donde se abre, se limpia y se mide con el polímetro antes de tocar nada más.
Las reparaciones de equipo eléctrico que no sean de alimentación general las asume el propio taller, siempre dentro de lo que permite una sala de ensayo y nunca fuera de ella; si el problema es de cuadro eléctrico o de obra, se avisa al responsable del local y se para la actividad en esa sala hasta que esté resuelto, aunque eso suponga perder dos horas de reserva.
La verificación de un instrumento alquilado sigue un guion fijo.
Se revisan clavijas, potenciómetros, cuerdas y correa, se prueba con un amplificador de referencia y se anota en la ficha del equipo si el desgaste es cosmético o funcional, porque un bajo con una marca en el cuerpo puede seguir alquilándose pero un bajo con el mástil vencido no sale del almacén.
Si el aviso afecta a una maqueta ya grabada, se escucha la toma y se decide si se puede corregir en mezcla o si hay que repetir la pista, y esa decisión se comunica al grupo en el mismo día con una propuesta de hora y el coste añadido desglosado.
María Domínguez cierra el presupuesto con las horas de sala, el material y la grabación, y lo envía por correo. Ningún trabajo empieza sin confirmación escrita. Los sábados solo abrimos con cita previa, y las citas se dan para revisar equipo o para grabar.
Qué pasa con una corrección
Cuando una corrección afecta a un equipo que ya está en uso, se marca en la ficha y se avisa a quien lo tenga alquilado.
Si el fallo es de seguridad, el aparato sale de circulación el mismo día y no vuelve hasta que pasa una segunda prueba, que se hace con el mismo repertorio y a un volumen parecido al del ensayo donde se detectó.
Las correcciones de una maqueta se guardan con la sesión original: número de toma, fecha y quién la pidió, de modo que si un grupo vuelve tres meses después y quiere recuperar una versión anterior se puede hacer, porque el archivo no se borra.
Los avisos que no podemos atender, como una instalación eléctrica o un problema de obra, se derivan a quien corresponda y se anotan igual. Preferimos decir que no a fingir que sí.
Cada trimestre revisamos las hojas de incidencias para ver qué se rompe más y qué se puede prevenir. En el último recuento, de enero a marzo, la mitad de las reparaciones fueron de cables y jacks, algo que se evita con revisiones cada seis meses, y la otra mitad se repartió entre potenciómetros y conmutadores de pedal.
Lo que un aviso no es
No somos servicio médico, ni asesoría legal, ni gestoría, y si un aviso llega por una cuestión de salud, de dinero o de papeles se responde con claridad que no es nuestro terreno y se sugiere acudir a quien corresponda.
Tampoco trabajamos sobre vehículos, ni sobre instalación de corriente, ni sobre circuitos de frío, ni sobre la fábrica del edificio. No aplicamos pesticidas ni biocidas.
No tenemos registro de instalador ni pertenencia a colegio profesional, y no lo decimos en ninguna parte porque no es verdad.
La sala está en la Travesía de Aragón 81, 46018 Valencia, con horario de lunes a viernes de 9:30 a 14:00 y de 16:00 a 19:00, y sábado con cita previa; el correo [email protected] y el teléfono 96 3984442 son los canales para cualquier aviso, y David Pérez, Laura Hernández y María Domínguez somos quienes estamos, sin más personal ni otra sede.