Lo que había dentro
Dentro quedaban 380 rollos de lana, tres máquinas de coser industriales y un archivador con fichas de clientes que ya no volverán a usarse. El dueño anterior, Joaquín Ferrer, de 71 años, bajó la persiana a las 13:40 y entregó las llaves a los nuevos propietarios en presencia de dos testigos. La nave tiene 214 metros cuadrados en planta baja y un altillo de 38 que nunca se regularizó del todo.
Quién compra y para qué
La sociedad compradora se llama Talleres Alameda 47 S.L. y su representante, Nuria Sanchis, explicó que el espacio se destinará a ensayo y grabación de maquetas para grupos locales. "No vamos a tocar la estructura ni el pavimento original", aseguró Sanchis durante la visita del sábado 6 de junio, a la que acudieron catorce vecinos y dos concejales de distrito. El proyecto incluye una sala insonorizada de 52 metros cuadrados y una cabina de control de 11,5.
La reforma no empezará antes de septiembre porque el altillo obliga a un expediente de disciplina urbanística en la Gerencia de Urbanismo, con sede en la avenida de Aragón. Los plazos administrativos en ese departamento rondan los cuatro meses cuando hay que corregir superficies no declaradas.
El ruido, otra vez
Los vecinos del edificio colindante, en el número 45, han presentado diecinueve alegaciones al ayuntamiento este mismo mes. Piden que se mida el aislamiento acústico antes de que se conceda cualquier licencia de actividad. Carme Blanes, que vive en el tercero desde 1998, lo resume así: "Llevamos años con camiones de carga y descarga a las siete de la mañana. No queremos cambiar un ruido por otro peor".
Lo que ya se nota en la acera
A media mañana, la panadería del número 51 ha notado un descenso en las ventas de bollería de mediodía. Su responsable, Vicente March, calcula que la plantilla del antiguo almacén le dejaba entre 40 y 60 euros diarios. Enfrente, la ferretería de Amparo Císcar ha recibido tres encargos de estantería metálica para el nuevo local. Son cifras pequeñas, pero mueven la contabilidad de un comercio familiar.
El mercado de Ruzafa, a dos calles, no ha registrado cambios en los puestos de tejidos desde enero. Los comerciantes consultados atribuyen el relevo a un ajuste del sector textil mayorista, no a una crisis del barrio.
Lo que queda por decidir
Tres incógnitas siguen abiertas. La primera es si el altillo se regulariza o se demuele. La segunda, si la actividad musical necesitará un estudio acústico externo, que cuesta entre 1.800 y 2.400 euros según los presupuestos que maneja Sanchis. La tercera afecta al personal: el almacén tenía dos trabajadores, uno de ellos con contrato fijo desde 2011.
Fechas que conviene apuntar
La escritura se inscribió en el Registro de la Propiedad el viernes 5 de junio. El expediente urbanístico se resolverá, como muy pronto, en octubre. Y el altillo seguirá cerrado con candado hasta que haya una resolución firme, según confirmó la propiedad a este diario.